El Obispo

 
 



Libro de las huellas (1985), Bandera de algún viento (1991), Voces del Polvo (1993), La máscara del tiempo (1995), El apellido Bretón en la República Dominicana (2003), Entre la Voz y el Fuego (2007), Pasión Vital (2008) y La Siesta del Lagarto Verde y otras historias (2010).


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Mi nombre completo es Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez. Nací en Canca La Reina, en la Provincia Espaillat, el 15 de octubre de 1947. Fui bautizado por el padre Carlos T. Bobadilla el tercer día después de mi nacimiento, e hice la primera comunión a los 5 años de edad. Mi padre, Domingo Antonio Bretón López (fallecido el 11 de diciembre de 1993); mi madre, Ana Evangelista Martínez Méndez. Soy el primero de 8 hermanos: Ana Teresita, Bernardita, Juan Constantino, Carmen Nelia, Domingo, Altagracia Milagros (Tati) y Martín Alejo.

Mi casa fue mi primera Iglesia y mi primera escuela. Me catequizó mi tía Beatriz Bretón y me alfabetizó María Diplán. Profesores de la etapa de primaria fueron María del Carmen Guzmán Bretón (Srta. Lin),  Dña. Gloria Taveras, Pedro Martínez, Dña. Mariana de Fernández y Socorro Peña, entre otros.

Asistí a la primera jornada vocacional invitado por el Padre Santiago Godbout, MSC, y a la segunda por el Padre Agripino Núñez Collado. En octubre de 1963 ingresé al Seminario San Pío X, en Licey al Medio, junto a más de 30 compañeros, entre ellos los ahora sacerdotes Fausto Ramón Mejía Vallejo y Víctor Melquíades García Martínez. Fuimos recibidos por los padres Juan Antonio Flores Santana  (Rector) y Jesús María de Jesús Moya (Prefecto). Allí hice el octavo curso, además del bachillerato en Ciencias Físicas y Naturales y Filosofía y Letras. En 1968 pasé a estudiar Filosofía y Teología en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo, bajo el rectorado de los padres jesuitas Francisco José Arnáiz (1964-1975) y José Somoza (1975-1979); simultáneamente asistía a la Facultad de Educación del mismo Seminario y estudiaba Inglés en el Instituto Domínico-Americano. Ayudaba pastoralmente, según lo disponía el Seminario, en varias parroquias de la Capital, especialmente Santo Domingo Savio (Los Guandules) y San Pablo Apóstol (La Cuarenta); el aprecio por el Sur me llevó hasta El Peñón, Palo Alto, Pescadería, Fundación y Jaquimeyes en Barahona, junto al padre Frank  Dewaele CICM. También colaboré, gracias a los padres de Scarboro, en la parroquia Santa Cruz de Baní, especialmente en La Montería, Fundación de Peravia, El Limonal y otras comunidades. De junio de 1970 a julio de 1971 estuve residiendo en Nueva York, participando de una experiencia pastoral en varias parroquias. El año 1974 lo dediqué completamente a la formación y a la acción obrera, desde el Instituto de Formación Agraria y Sindical (INFAS), en Santo Domingo.

Fui ordenado Diácono por Mons. Roque Adames Rodríguez el 21 de enero de 1977, en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Licey al Medio; el 10 de setiembre del mismo año me ordenó Presbítero Mons. Jesús María de Jesús Moya, en el mismo lugar. Entonces fui enviado como Vicario a las parroquias de Altamira, Luperón, Los Hidalgos e Imbert, que constituía una zona pastoral atendida por cuatro sacerdotes; el Párroco lo era el padre Juan de la Cruz Batista. Los otros dos sacerdotes eran Tobías Cruz y Timoteo González; yo sustituí al P. Pascual Torres.

    Al año siguiente a mi llegada a Imbert, fui nombrado encargado de la Pastoral Juvenil de la diócesis de Santiago. En este tiempo publicaba algunos artículos en la revista Amigo del Hogar.

De agosto a noviembre de 1980 estuve en Medellín, Colombia, junto al Padre Benito Ángeles Fernández, participando en el primer Curso para Formadores de Clero en América Latina. Fue una experiencia muy positiva por los contenidos, por el intercambio con sacerdotes de toda Latinoamérica y porque tuvimos la oportunidad de pasar varios días en una misión de la zona indígena de El Chocó, en el Oeste colombiano. Posteriormente participé como animador en los dos cursos siguientes, uno en Santo Domingo y otro en Bogotá, junto a los excelentes hermanos, los Padres Sergio Braschi y Víctor Gropelli (brasileños), y Artemio Staffolani (argentino). Sergio es actualmente obispo y lo fue Artemio, ya fallecido. Dirigía estos cursos el Padre Osvaldo Santagada, por parte del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano).

La dirección del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino pasó a manos del clero diocesano en junio de 1981, siendo yo uno de los integrantes del primer Equipo Formador. El Rector era el Padre Juan Severino Germán. Comencé siendo coordinador de la pastoral de los seminaristas y encargado del primer curso de Filosofía, además de profesor de Español; en 1985 publiqué Sobre la marcha. Después fui, entre otras cosas, Encargado de Estudios hasta el año 1987 en que fui enviado a estudiar Teología Bíblica en la Universidad Gregoriana de Roma. Allí hice la licenciatura, obteniendo el honor académico magna cum laude. Durante las vacaciones ayudé en algunas parroquias italianas, visité Tierra Santa y aproveché el verano para hacer un curso básico de la lengua alemana, en la ciudad de Bonn, Alemania.

Regresé al País en 1989, siendo nombrado Vicario de la parroquia San Lorenzo en Cienfuegos, Santiago (cuyo Párroco era Mons. Gilberto Jiménez), y Párroco de Nuestra Sra. de Guadalupe, en la misma ciudad. Yo era, al mismo tiempo, Encargado y profesor del departamento de Teología de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en Santiago, y profesor de Sagrada Escritura en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo. Con el padre Freddy A. Blanco asistía a la Comunidad de las Siervas de María y me encargaba, además, de la escuela de Diáconos Permanentes de la Diócesis de Santiago.

En junio de 1991 fui transferido nuevamente al Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino; fue el año en que publiqué Bandera de algún viento. Desempeñé esta vez las funciones de vice-rector académico, director espiritual, encargado del 4º curso de Filosofía y luego de 3º de Teología y profesor de Sagrada Escritura. En 1993 publiqué Voces del polvo. Sugerencias para el encuentro con Dios; en 1995, La Máscara del tiempo y de ahí en adelante, varios artículos en la revista Perspectivas. Estuve laborando en el Seminario hasta ser nombrado por Su Santidad el Papa Juan Pablo II Obispo de la Diócesis de Baní, el 6 de agosto de 1998.

 

Un poco de mi recorrido

 

Con Su Santidad Benedicto XVI. Roma, octubre 2008